Bº Mojante, 23      

39150 Suesa  (Cantabria)  

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  Teléfono: 942 51 00 21

www.montrinisuesa.org

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El 6 de mayo de 1860 llegan a Suesa (Cantabria) la Fundadora de la Comunidad junto con cuatro monjas más para llevar a cabo la  primera Fundación de Monjas Trinitarias en Cantabria.

La fundación la lleva a cabo la M. Cruz de la Purísima Concepción que viene del Monasterio de Monjas Trinitarias en El Toboso (Toledo) junto a cuatro monjas más. Interviene junto a ellas  doña Juana López Basabe, Vda. de Gazmuri, que invierte su fortuna en llevar adelante esta Fundación la cual ocupa varios asentamientos antes de llegar a este monasterio de manera definitiva en el año 1887.

Al fallecimiento de la M. Cruz (en 1874), resulta elegida Priora la M. Luciana del Espíritu Santo. Bajo su mandato y, siguiendo el espíritu fundador de la M. Cruz, continuará con la tradición de nuevas fundaciones. Se abre casa en los pueblos de Cantabria de Suances y Laredo y se dieron ya los primeros pasos para el traslado de la Comunidad que quedó en Villaverde al lugar definitivo de Suesa.

Como veíamos antes, Doña Juana López compra terrenos en el Cueto de Suesa y alrededores y comienza la construcción del edificio en que nos encontramos. Es un edificio de construcción nueva. Tiene bastantes partes del mismo inspirándose en el Monasterio de Trinitarias de El Toboso, como el claustro central. El tiempo de construcción se mueve en torno a los 20 años. Aproximadamente desde 1868 a 1887.

Dª Juana López Basabe no ve terminado el edificio porque fallece el 7 de septiembre de 1882 a la edad de 73 años.

El 31 de enero la comunidad trinitaria de Villaverde se instala definitivamente en el Monasterio de la Purísima Concepción y de San José de Suesa.

Inmediatamente la Comunidad pone el colegio de niñas en marcha y se preparan para terminar de adecuar el nuevo edificio.

Aunque tuvieron que dedicar bastante tiempo a este último objetivo, sin duda, el alma rebosaba paz, porque era el destino definitivo de una comunidad que desde 1860 había vivido en la “transitoriedad”, en los lugares que antes había recorrido.

Además de aportar una tarea espiritual en nuestra zona, aportaron la enseñanza  de niñas y más tarde también de niños.

En el año 1936 la comunidad sufre, como todos los españoles, la GUERRA CIVIL. “En Suesa llevábamos 50 años de vida próspera y tranquila” dice la cronista de la Comunidad, “hasta que estalló la Guerra Civil, y como todas las comunidades en España fuimos expulsadas de nuestro convento, el 21 de septiembre. Fuimos a una casa de Suesa en la que estuvimos las hermanas que no tenían familiares con los que quedarse. Allí estuvimos hasta que volvimos al monasterio el 5 de septiembre de 1937.

De vuelta de nuevo al monasterio siguen su labor educativa y su vida de oración; vuelven a su normalidad de vida.

Como era habitual en la vida monástica, además de las monjas vivían el capellán de la comunidad, el sacerdote que celebra la eucaristía cada día, al que la comunidad daba alojamiento en el edificio anejo, en lo que llamamos la Torre; y los demandaderos, las personas encargadas de hacer los recados, trabajos,  compras etc. de la comunidad, que también vivían en ese mismo edificio. Solían ser un matrimonio con sus hijos. Un ejemplo, Juan Uslé, famoso pintor de calado internacional, es hijo de unos demandaderos de esta casa. 

Las monjas permanecían en estricta clausura, tanto es así que hubo monjas que no salieron del edificio en más de 35 años. El médico, acudía al monasterio para atender a las enfermas.  

Había una monja encargada de atender a los demandaderos.

La comunidad además del colegio vivía de la ganadería que tenía en el edificio anejo, dividido en vivienda, la torre y cuadras, el edificio rectangular de planta baja donde hoy está la hospedería. Los demandaderos también atendían las vacas.

Por otro lado las monjas tenían un huerto y animales domésticos, gallinas, conejos, etc que atendían ellas y servían de sustento a la comunidad.

También hacían bordados para familias que les pedían para ajuar de sus hijas, etc. Por otro lado se trabajó durante un tiempo en los cordones de teléfono que hacía la fábrica Estandar de Maliaño, además de otros trabajos.

La comunidad se regía según las constituciones de las monjas trinitarias recoletas, rama a la que pertenecía la comunidad de El Toboso y por ende todas las fundaciones que salieron de esa casa. Estas constituciones marcan el ritmo comunitario indicando los tiempos de oración, de trabajo, los tiempos de recreo, descanso, etc.

El concilio Vaticano II, (1962-65), dio impulso a la iglesia en general y a la vida religiosa en particular. En cuanto a las monjas trinitarias, se tomaron muy en serio las nuevas propuestas, entre ellas estaba la invitación a la unión de las diversas comunidades que tenían el mismo carisma.

En 1968, la comunidad cambió su hábito debido a unión de las tres ramas de monjas trinitarias existentes hasta entonces. Esto fue el inicio de los cambios que ha ido haciendo la comunidad.

Se hicieron nuevas constituciones para las tres ramas unidas en 1969.

En el año 1974 se toman iniciativas que cambian el ritmo de la historia de la comunidad.  Se cierra el colegio, se quita la ganadería y comienza una nueva  forma de vivir y de pronunciarse. Este cambio tan sustancial hace que tiemble la economía y las dificultades son muchas. En el verano de 1975 se pone en marcha, en lo que fue colegio, una pequeña hospedería. Tímidamente se abre esta posibilidad, dado que las hospederías han estado vinculadas a los monasterios a lo largo de la historia. Se abren nuevos caminos para enfocar la labor de la comunidad: de la educación infantil se avanza hacia grupos de jóvenes, de parroquias, de movimientos, que abren caminos a la comunidad para hacer de este lugar un espacio para la oración.

La hospedería  siguió ampliándose a lo largo de los años. Al principio estaba en el antiguo colegio, más tarde se amplió utilizando la antigua vaquería y actualmente la parte norte del monasterio.

El monasterio va consolidándose como lugar de referencia de muchas y muchos buscadores de Dios, de trascendencia, que pasan días en el Monasterio buscando silencio, paz, interioridad; en definitiva la búsqueda de uno mismo. Es un lugar que aporta espiritualidad a la zona y convoca a muchas personas a conocer Ribamontán al Mar a través del monasterio.

 Es en 1986/87, con motivo de la celebración de los 100 años de la construcción del monasterio, cuando se pone en marcha una “Escuela de Oración”, es posible porque se cuenta con una hospedería más grande.

De 1985 a 1990 la comunidad se planteó un serio periodo de reflexión dada la escasez de vocaciones, llegando a valorar el cierre del monasterio. Este tiempo nos condujo a la necesidad de cambiar para hacernos más cercanas a la sociedad de aquel entonces, continuando con ese inicio de cambio que la comunidad había comenzado después del Vaticano II.

 En el curso 1990-91 se hace el primer TALLER DE ORACIÓN sistemático y se lleva a cabo con el grupo CRISTIANOS SIN FRONTERAS de Cantabria. En 1991  se abre una nueva posibilidad  celebrando la “PASCUA” con jóvenes, primero con los del Movimiento Familiar Cristiano, y desde 1993 la Comunidad quien organiza la Pascuas para jóvenes que hoy tiene una resonancia nacional con participación de jóvenes de toda España.

Recientemente se ha sustituido los talleres de oración por los campos de oración y trabajo, que posibilitan a muchos jóvenes entrar en contacto con la vida monástica, y   con este monasterio.

La comunidad apuesta por esa dimensión orante contemplativa de su vocación y tiene entre otras cosa la iglesia durante todo el día abierta para quien quiera acercarse a orar en el silencio y la soledad, o participando con la comunidad en sus celebraciones de oración.

 

oracioncompartidaLaudes (oración de la mañana): todos los días a las 8:00 h., excepto domingos y festivos, a las 8:15h. Eucaristía: Domingos y festivos a las 9:00 h, resto de los días a las 8:30 h.

Vísperas (oración de la tarde): todos los días a las 19:30h.

La iglesia permanece abierta todo el día.