Canto de las Novicias

      Joven sin merecerlo, el Señor me separó

Eligiéndome del mundo, para ser toda de Dios

De contento y alegría se llenó mi corazón

Al abrírseme las puertas, de esta Santa, de Santa religión

De este jardín trinitario, su flor, yo siempre seré;

Y viviendo aquí escondida, muchas almas salvaré.

De humildad esta rebosando, nuestra Santa religión,

Que nos lo dejó en herencia nuestro Santo, nuestro Santo Fundador.

Estas alegres novicias, muy orgullosas están,

De ingresar, en esta Orden de la Augusta Trinidad

Gozosas y agradecidas, de nuestra grande misión,

viviremos consagradas, al rescate de las almas para Dios

Como blancas azucenas, el perfume llegará                                                     

Cerquita de tu Sagrario, como aroma celestial.

Nuestra vida ha de ser, eso, una constante alabanza,

Que embalsame de pureza nuestra vida, nuestra vida Trinitaria.      

Vivo feliz y contenta, en la casa del Señor,

En este cielo pequeño, que es la Santa religión.

Es un regalo del cielo, el don de mi vocación, que

Agradezco humildemente y le doy gracias a Dios.

Quiero ser corredentora, con mi vida de oración,

Acercando el mundo entero a Jesús el salvador.

A la Virgen nuestra Madre, pediré, con devoción,

Me conserve hasta la muerte esta santa, esta santa vocación.