Madre Cruz

Es en 1807, el 13 de septiembre, cuando nace en Santander Mª Cruz Felipa Pérez Caballero en el Hospital de San Rafael situado en la calle Alta, lo que desde 1987 es el Parlamento Regional de Cantabria.

Esta joven recibe una esmerada formación en Santander.

¡Yo siempre quise ser trinitaria! Pero tenía que conformarme con lo que la Divina Providencia me proporcionase!

Esta frase suya puede darnos alguna pista del motivo por el cual se desplazara a El Toboso para realizar su vocación. También es cierto que muchas jóvenes en su época se trasladaban a Madrid para ingresar en el Monasterio de las Salesas, de hecho, una amiga suya, salesa en Madrid era hermana de un trinitario descalzo. Por aquí podemos ir viendo el camino que le lleva a ser trinitaria, aunque será un trinitario, calzado en esta ocasión, es decir, de diferente rama, quien será el valedor para ingresar en el monasterio toledano.

Carta de Profesión de la Madre CruzEl 30 de octubre de 1824 partía para El Toboso con la intención de ingresar como Monja Trinitaria. Esto se hará realidad el 28 de noviembre siguiente. En este monasterio realiza toda su formación y ocupará diferentes cargos (maestra de novicias, enfermera, priora...) prestando múltiples servicios a la comunidad hasta que parte para fundar en Suesa.

La fundación en Suesa tuvo grandes problemas y momentos en los que todo parecía imposible. La fundadora invita a su hermana Petra Pérez y su esposo Benito Cagigal, que pasaban un mal momento en el matrimonio, a involucrarse en este proyecto de buscar lugar y hacer gestiones en Santander para poder realizar la Fundación en Suesa. Los problemas continúan pero la M. Cruz no abandona su empeño de fundar. No era el menor de los problemas el económico ya que se necesitaba una fuerte suma de dinero para que la fundación pudiera ponerse en marcha. En esta circunstancia aparece en escena Doña Juana López Basabe, Vda. de Gazmuri, que superando muchos contratiempos hace frente a las grandes dificultades económicas que tiene la fundación.

El 15 de octubre de 1859 fue nombrada en Roma para Priora de la nueva Fundación la Madre Mª Cruz de la Purísima Concepción.

Quedan varios puntos pendientes, como son que la casa es pequeña y asegurar la dotación para la subsistencia de la comunidad, pero la fundación se pone en marcha.

Se hacen lo últimos preparativos y se determina la fecha del 25 de abril para salir hacia Cantabria. Se despiden de la Comunidad de El Toboso y emprenden el camino hacia Suesa llegando a nuestro pueblo el 6 de mayo de 1860. Se establece en la llamada casa interina que pronto se quedó pequeña por el número de vocaciones que ingresaron en la comunidad.

Y urge buscar un nuevo sitio. Doña Juana López Basabe es una persona clave en esta fundación. En la búsqueda del nuevo lugar para trasladarse las monjas ella juega un papel vital.

También en los comienzos de esta andadura se erige una Junta Protectora de personalidades de la zona para apoyar y ayudar a la Comunidad en sus vicisitudes.

Buscan y encuentran lugar adecuado en el Palacio de los Mazarrasa en Villaverde de Pontones.

Con todos los permisos en regla y con todos los trastos preparados se hizo el traslado de la “casa interina” de Suesa a la casa de Villaverde el 11 de julio de 1861.

Se pone en funcionamiento rápidamente el colegio para niñas internas y externas que funciona con gran satisfacción de las gentes de los pueblos de alrededor. Sigue aumentando el número de vocaciones. Se hicieron los arreglos pertinentes para convertir el palacio en Monasterio y colegio.

La M. Fundadora de esta comunidad tiene profundos deseos de seguir fundando y así acepta la propuesta que le hacen desde Galicia para fundar en un pueblo de La Coruña llamado Noia. Realiza las gestiones pertinentes para ir a fundar ella misma con otras hermanas de la Comunidad, pero el Obispo se opone a que ella vaya en esa nueva misión. Esta fundación, la primera que realiza esta comunidad de Monjas Trinitarias, se realiza el 17 de abril de 1871.

Es un tiempo en el que crece el colegio y crece la comunidad pero hay un grave problema que obliga a pensar en el cambio de lugar por la enfermedad y muerte de monjas jóvenes.

En este período fallece la M. Fundadora, Mª Cruz de la Concepción, el 6 de abril de 1874.