testimonios de vida

Testimonio de oración misionera

               Madagascar es nuestra pasión. Estamos presentes en Tsiroanomandidy, un lugar pobre, viviendo con los malgachos el día a día, compartiendo su esperanza y buscando su dignidad. Cristo es nuestro modelo en todos los trabajos que hacemos, Dios, nuestro Padre, da sentido a nuestra vocación misionera y el Espíritu Santo nos alienta y sostiene.

                Toda acción de la Iglesia misionera contemplativa se basa en el previo encuentro con Cristo, en el Padre desde su Espíritu, a través del recogimiento, en oración.

                Para discernir, comprender, actuar, nos ponemos en presencia de Dios e intentamos caminar con humildad y sencillez dentro de la vida fraterna y siguiendo la espiritualidad, carisma y misión trinitaria. Si todos necesitamos de esos momentos de oración para saber qué quiere Dios de nosotros, especialmente forma parte de nuestra vocación contemplativa en la Iglesia.

                Dios Trinidad nos llama a ser discípulas de Jesús y a anunciar la Buena Noticia del Evangelio, desde la vida contemplativa, principalmente en Madagascar. Esta misión es pues el objeto de todos nuestros desvelos. Esta vocación común nos reúne, nos configura y nos modela. En Madagascar o en España la vocación trinitaria es nuestra razón de ser, a ella nos entregamos y para ella nos preparamos. Ponemos nuestros talentos a su servicio con humildad y llenas de confianza, pues sabemos que Cristo nos llama, nos envía y nos sostiene.

                Desde nuestra oración queremos sostener las obras de nuestros hermanos y hermanas que tratan de responder con eficacia a la vocación misionera, siendo su prioridad la primera evangelización, unida siempre a la promoción humana y al desarrollo de una iglesia local capaz de asumir los retos y desafíos que se presentan hoy.