Venerable Ángela Mª de la Concepción - Fundación

Intervienen tres personas de Cantalapiedra en las tentativas de fundación:
.- Su hermano Alonso
.- El vicario D. Cipriano García
.- Y el Sr. Marroquín.

El nueve de Enero de 1676, en Medina , el P. Fray Baltasar Álvarez, provincial de la Orden de la Santísima Trinidad, concede licencia a Ángela para que pueda hacer las gestiones necesariaspara la fundación de un convento de trinitarias descalzas.
Sabedor d. Cipriano de las intenciones de Ángela la ofrece fundar en su pueblo nataly la promet su ayuda económica. A Ángela la parecen insuficientes las ayudadas que pretende darle d.. Cipriano
En Septiembre de 1674 concedieron permiso los regidores de Medina, pero”vino un propio de la ciudad de Rioseco en que ofrecen mucho más”.
El 7 de Febrero de 1678 dice que tienen el sí de Burgos, Valladolid y Palencia, pero np debía querer Dios que se fundara en estos lugares porque todo quedó frustrado. Por fin se tienen noticias de un convento en El Toboso.
Ahora va en serio, pero hay que darse prisa para no perder la base económica principal. Un tal Antonio García era el encargado de dar el dinero, 12000 ducados más otros 2000 que el sacerdote anciano referido había determinado entregar en su testamento.

La escritura entraba en vigencia el 7 de Mayo de 1680. Si en está fecha no habían comenzado los trámites de la fundación, el albacea podía disponer de dicha cantidad poara aplicarla a otra obra piadosa. Ya próximo el día de la caducidad de este contrato , Ángela Mª apremia al licenciado Marroquín diciéndole que va en serio la fundación del Convento de El Toboso para instaurar la descalcez en la Orden Trinitaria Femenina.
El 9 de Noviembre de 1660 consiguió D. Alejo Martínez Morales licencia para construir un convento de religiosas clarisas en el pueblo de El Toboso. A su fallecimiento dejó realizado gran parte del monasterio en la plaza nueva.- plaza de la glorieta -, comprados los materiales necesarios, designado el heredero y otras instrucciones respecto a las religiosas y utilización del dinero dejado. No se concluyó del todo la fundación en los seis años siguientes al fallecimiento de d. Alejo, porque la Orden de Santa Clara no tuvo fondos; y cedieron y se separaron de la acción y derecho que tenían.
El Padre Olivera, General de los Trinitarios, y la Madre Ángela pidieron Consejo de las Ordenes y a su Majestad licencia para la fundación que ellos proyectaban. Al intento se opusieron los capuchinos, carmelitas y la Villa de El Toboso. Los pleitos duraron hasta diciembre de 1679. El miércoles antes de la Pascua de Navidad de dicho año les fue concedido el permiso.
Describe Ángela las diferencias entre las calzadas y la descalcez que ella quería fundar. Las primeras poseían su peculio y la propiedad de los regalos personales. En las segundas todo es común : se comparte absolutamente todo, no hay nada privado.

El primer grupo que que se dirigió al convento para tomar posesión del mismo y comenzar la vida de la descalcez fueron Ángela María y tres religiosas más de la comunidad de Medina. El título oficial dado es, Convento de Religiosas Recoletas de la Purísima Concepción y del patriarca San José.
Es el día de a despedida de la Comunidad de Medina del Campo. Se celebra la Eucaristía, leen la autorización de las autoridades de la Orden, firmada en 2 de Mayo de 1680, distribuye los cargos el padre Olivera: A Ángela Tabares, priora; a María de Arenas, subpriora; a Josefa de Castro, maestra de novicias. Con posterioridad desayunaron y se despidieron, no sin hacer antes la última visita a las Carmelitas Descalzas y a su hermana Catalina.
Emprendieron el viaje ocho personas: las cuatro monjas, los padres Olivera y Francisco Silvestre, el Padre Juan Félix, confesor de ella y su hermano Francisco, era el 7 de Mayo de 1680. A una legua de distancia pasaron la noche en casa de un sacerdote. Al día siguiente se quedaron en Arévalo en casa de las religiosas franciscanas.
Una vez llegados a Madrid, se detuvieron allí en casa de los condes de Monte Rey. Desde allí regresó a Medina una de las religiosas de coro que iba con e3llos, pues no hacía más que llorar.
La mañana del 21 se dio el hábito a ocho novicias que iban a ir con ellas, y sin más partieron para el Toboso.